Escribir para vivir.

Escribir es una terapia que reconforta, que ayuda y alivia el pesar de la mente y el alma. Sabiendo lo bien que me aprovecha, lo mucho que me resulta y el poder balsámico que tiene en mí… no la practico con la constancia que merece. No la respeto.

Sé que el “type” del teclado, el ansía que entra en las manos por alcanzar la rapidez de ideas y sentimientos que desbordan en el cerebro me produce un éxtasis y un trance tan profundo que muchas veces puedo definir como orgásmico.

Desconozco el origen de mi necedad. De refugiarme en otras cosas antes que en ella. Y reconozco que me veo cada vez más desconectada de ella, en vez de aceptarla y abrazarla.

Puede ser que tenga que ver con el “bloqueo” que llevo ahora. Meses de querer empezar y no dar tan siquiera el primer paso; ganas de buscar la inspiración en mí, pero sentirme seca. Como si fuera un terreno árido en el desierto.

Me gustaría tener una escritura cálida, cercana, humana, real. Con sus luces y sus penumbras. Con sus blancos, negros y grises. Como la vida misma. Escribir y que quién me lea, se sienta como lo estoy imaginando en mi mente.

Ahora mismo, quisiera escribir sobre tantas cosas, que no sé ni por dónde empezar! Supongo que sólo tengo que empezar a teclear y que corran las ideas, las preocupaciones, los sentimientos, los problemas y los dolores del alma… y que sean todas ellas mis aliadas y mis compañeras de líneas.

Muchas veces no puedo evitar recordar cuando tenía mi primer blog. Lo MUCHO que me apasionaba y me emocionaba el escribir, la preocupación que me daba el imaginarme que me pudiera quedar sin tema porque, al igual que éste, mi primer blog no era de temática específica. Sino una bitácora de reflexiones, anécdotas chistosas, publicaciones dedicadas a personas a las que quiero, desahogos de situaciones que vivía en en ese entonces… Y era bonito.

No puedo evitar pensar también en ese miedo frío, parecido al pánico, que me dio cuando lo saqué, empecé a escribir y compartir mis humildes, pero sentidas publicaciones.

Ahora las veo y me producen ternura, me conforta que mi esencia no ha cambiado. Sigo siendo la misma muchacha, antes en sus 20´s y ahora en sus 30´s. Puede que con más miedos que antes, pero también más madurez. Con el mismo buen corazón y ese “afán” de que quienes la rodeen sean buenas personas y que también estén bien.

Extraño esa “cierta” inocencia que percibo cuando me releo y lo francamente sabia que era a veces! Aunque me avergüenza leer cosas que ahora parecen reproches propios de mi Yo de ayer al de hoy.

¿Será que tengo que reconectar conmigo misma para perder tantos miedo?

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Carta a mi niña interior.

Mi querida gordi, mi niña linda. Te escribo estas líneas para decirte cosas que debiste escuchar con más frecuencia, palabras y cariño que necesitaste en su momento para hacerte una mujer todavía más fuerte de lo que eres.

Niña mía, quiero que sepas que tienes un corazón enorme, con una capacidad increíble de generar y dar amor, compasión a quién lo necesite.

Sin discriminar, contagias tu bondad a tu alrededor y en tu timidez, has conseguido que tu buen ser brille.

Patricita, niña mía, no pierdas nunca esa inocencia que te caracteriza, esa capacidad de ver en los demás lo bueno, lo positivo antes que lo malo. Actúa a pesar del miedo. Porque eres más fuerte y capaz de lo que te imaginas. Mira en ti todas esas posibilidades que los que te aman son capaces de admirar de tu persona.

Sonríe, mucho. Ríe, a carcajadas y con lagrimones. Alza tu voz, defiende tu opinión y sin temor a reprimendas físicas o emocionales. QUE NADA NI NADIE APAGUE TU VOZ. 

Patricia, eres una niña llena de ternura. Deseo que los golpes de la vida sólo te hagan ser más fuerte y sirvan para pulirte cual diamante en bruto.

CREE EN TI.

CONFÍA EN TI. 

Perdona a tus padres. Han hecho lo mejor que han podido con lo que han tenido. Son seres que siempre han querido y querrán lo mejor para ti. No olvides que aunque te hagan sufrir y llores al descubrir lo humanos e imperfectos que son te aman como nadie.

Te escribo con la esperanza de que algo de ti siga viva en mi. Para que despiertes, luches y no mueras. Porque necesito esa valentía que tienes, pero que aún no eres consciente de poseer.

Morenita mía, de mirada triste y transparente, de sonrisa tímida y palabras dulces dedico estas líneas para pedirte que me des una de esas manos que tanto sueles agarrarte cuando estás nerviosa o no sabes qué hacer. Para que me transmitas la tranquilidad que tiene la inocencia de tu edad y la ilusión de la promesa de un futuro que crees que sabes como será, pero que aún no entiendes que no puedes controlar.

Que sepas que puedes ser herida por quiénes amas y te aman.

Todo lo bueno y lo malo acaba. Disfruta lo que te suceda, aprende, valora y agradece.

Que la ira caduca, pero contamina. No dejes que nadie te corte las alas.

Que la línea que más debes de cuidar es la de tu sonrisa. Ámate como eres. Con tus virtudes, tus defectos y tus rarezas.

Piensa todo lo que digas, pero no digas todo lo que piensas. No actúes ni respondas enfadada porque así sólo conseguirás herir y hacer daño.

Quisiera decirte que soy lo que quisiste ser, pero sólo te puedo decir que estoy haciendo lo mejor que puedo para salir adelante. No soy perfecta como mereces, sólo soy humana.

7 cosas que activan mi ansiedad.

Como parte de la catarsis que estoy haciendo para controlar el malestar ansioso que estoy sintiendo en estos momentos, he decidido listar y explicar las cosas que siento que me están mortificando y que por ende son detonantes de mi estado de ansiedad.

Estas cosas no están necesariamente en orden de importancia…

  1. El copywriting.

¿Por dónde empiezo? pues por el principio. Y es precisamente esto lo que me tiene abrumada. No sé por dónde tirar Estoy haciendo el curso de Javi Pastor (Adopta un copywriter) bajo la premisa de que en tres meses – el tiempo que dura la formación – estaré capacitada para trabajar como copy. ¿Es esto cierto? No. Definitivamente no. El curso, que es BASTANTE COMPLETO Y BUENO se puede chapucear en tres meses. Se puede terminar las asignaciones de 3-4 bloques, pero entiendo yo que es un curso que debería durar un poco más.

“¿Por qué?” te preguntarás. Porque para una persona que NO SABE NADA DE COPYWRITING, tres meses no es tiempo suficiente para dominar las pautas a un nivel como para lanzarse al campo laboral. Contando que si eres una persona con nociones cero o básicas del marketing digital, te sentirás presionado, abrumado y hasta frustrado al ver todo lo que te falta hacer y lo poco que en comparación, has hecho.

Esto sin contar la experiencia del cliente de prueba, que si en el peor de los casos, resulta ser una persona que no tiene las cosas tan aterrizadas como cree o se supone, es un cliente tóxico o alguien con el que simplemente no das “pie con bola” para hacer las gestiones de lugar, el sentimiento de inseguridad crece aún más.

Y con esto no digo que el curso sea malo. PARA NADA. Es bastante completo pero el ritmo del curso no es para todo el mundo. El ritmo es más llevadero para una persona que apenas tiene ocupaciones o que sólo tiene el copywriting como asunto como un estudiante, por ejemplo.

Para el curso es imprescindible desarrollar una hoja de ruta para compaginar lecciones, sus respectivas tareas (que es directamente la práctica con el cliente de prueba), el concurso de los mil euros y las demás áreas de tu vida.

…Y es justamente aquí donde reside el detonante de todo: Soy consciente de que no me he organizado como debería de hacer. He sacado el copy de mi cliente de prueba, pero no me ha gustado del todo cómo lo hice, ni el proceso. Me siento que fue todo como un fraude. Aunque mi tutora me ha dicho que para ser mi primer copy está muy bien.

Ahora mismo están las prácticas. Tengo hasta finales de febrero para hacerlas, si es que quiero porque no es obligado, y no me decido del todo porque temo pasar por el mismo “mal vivir” que tuve con mi cliente de prueba.

Parte del reto está ahí. En que una mala experiencia no defina todo. Ha sido la primera experiencia, pero no quiere decir que todas serán así… igualmente si hubiera sido una buena, no querrá decir que todas serán igual.

El copy como proyecto de vida.

Me genera ansiedad el hecho de que es TANTO LO QUE TENGO QUE HACER, desde buscar clientes, cómo buscarlos, cómo trabajar con ellos, cómo venderme, tener un portfolio… más adelante página web, que imagen, que contenido, que es tanto lo que tengo que aprender, que no podré estar al día o que no sea buena en esto… DEMASIADO.

Siento que necesito sacudirme la experiencia con Waleska como para poder afrontar todo y que no hay margen de tiempo para eso. Siento que estoy en una carrera contra el tiempo, que ya la llevo perdida pero que aún sigo pujando a ver si con suerte salgo a camino.

   2. El trabajo.

De este tema me genera ansiedad en que tengo ya casi tres años trabajando en una casa de familia cuando mis capacidades y habilidades dan para mucho más que eso. Me siento frustrada y atrapada. Incapaz y desmoralizada para colocarme de otra cosa. Siento que no valgo para nada de lo que veo y he optado por tirar la toalla en la búsqueda de empleo.

El sentimiento de frustración tan grande que tuve al haberme pasado año y medio volviéndome loca por no tener trabajo, sintiéndome aún más desmoralizada por no encontrar un trabajo en su momento  me frenan a la hora de renunciar y dedicarme de lleno a desarrollar todo lo concerniente al copy.

Y como en esencia sería cambiar el escenario, pero la situación sería la misma (trabajar en algo que no me gusta, sentir que desperdicio mi potencial, ser esclava de una rutina que no quiero…) me digo que “mejor malo conocido que bueno por conocer” y ahí en ese plan de resignación, abandono y frustración me he visto sumergida.

…pero la verdad es que necesito cambiar de empleo y aumentar mis ingresos. Eso, no tiene discusión. Punto pelota.

3. La situación emocional. 

No me siento bien. No recuerdo la última vez que me sentí  bien de forma genuina. Muchas veces finjo entusiasmo porque es lo que se supone debo sentir cuando me dicen algo bueno. Pero todo esto me pasa cuando es conmigo. Alegrarme por otra persona no me resulta complicado, pero si hacerlo por mi.

Al empezar con el psicólogo me he dado cuenta de que me he pasado una gran mayor parte de mi vida machacándome y teniendo malos tratos conmigo. Estoy muy magullada y triste porque esto me lo he hecho sin darme cuenta. Quiero aprender a no hacerlo. Aunque no es algo que se logre de la noche a  la mañana.

El overthinking ha hecho mella en mi. Todo lo pienso mucho, todo lo analizo, todo es muy muy bueno…o muy muy malo. Mis emociones están muy inestables pasando de la rabia, al nerviosismo o la tristeza. De estar bien, tranquila a sentirme en un hoyo oscuro.

    4. Los estudios. 

Va de la mano con el copy. La presión que me he puesto, las expectativas, las inseguridades… Quiero hacer todos los cursos y aprenderlo todo del tirón. Como es lógico eso es imposible. Estoy en el curso de Javi, el de Viviendo Hablando y el de The Key Item. Todos con aspectos igual de importantes y complementarios entre si. Todos en ámbitos de mi vida que necesito mejorar. Y al tener tantas cosas

    5. La falta de organización.

Como buen puzzle, esto no podía faltar. Es el génesis de todo el sentimiento abrumador que me invade. Y es que no sé por dónde empezar, qué es mas importante o no, por dónde empezar…porque todo tiene para mi, el mismo nivel de importancia. Es como si quisiera llevarlo, desarrollarlo y conseguir los resultados de todo AL MISMO TIEMPO. Sé que no es posible. No es factible. Y ya luego me vuelve a llegar la famosa parálisis por análisis.

    6. Los hábitos de alimentación y de actividad física.

Pues que para mi es importante recuperar mi estado físico. Estar y ser activa físicamente. Y disfrutar de los beneficios que otorgan el hacer deportes.  Pasa que lo que quiero hacer es el Muay Thai y apenas voy dos veces a la semana porque me resulta práctico ir. Y visitar el gym me resulta perezoso y correr me aburre. Sólo queda muay thai y hacer ejercicio en la casa hasta que el bendito frío de los cojones se vaya.

Igualmente la comida. Estoy comiendo alimentos procesados, comer carbs simples, tomar más alcohol de lo que suelo tomar y hasta fumar. Se que está mal, pero es lo que me pide el cuerpo.

     7.  La vida social.

Quiero salir. Quiero viajar. Quiero conocer personas y sitios. Quiero hacer amigos. Quiero tener mi propio circulo de amigos. Siento que eso no es compatible con todo lo demás. Que si salgo, estoy perdiendo el tiempo y que no merezco o debo estar fuera…aunque sea sola porque amigos, no tengo.

Son 7 puntos que entrelazados entre ellos mismos conforman el puzzle de mi ansiedad, de mi estrés y mi desbalance emocional.

 

 

¿Síndrome del Impostor? No. Es el miedo de toda la vida.

Que el miedo no mate nuestros proyectos.

– “No sé hacerlo”.

–  “No lo lograré nunca”.

–  “No valgo para eso ni para nada”.

– “Esto es demasiado para mi”.

–  “No sé por dónde empezar”.

¿Te suena? A mi me resuena bastante. Más de lo que quisiera admitir. Todo eso se llama miedo. El sentimiento base de todo, de los más poderosos y el motivo de nuestros triunfos y fracasos según lo gestionemos.

El miedo es eso que nos hace estar en estado de alerta cuando nos proponemos hacer algo que nos saque de nuestra zona de comfort, la voz que nos grita que no hagamos nada, esa a la que le decimos “Síndrome del Impostor”.

Ahora mismo estoy en plena crisis de miedo. La impostora que vive en mí, mi “machacadora”, me tiene molida con miles de razones por las cuales debería de tirar la toalla y señalando TODAS Y CADA UNA de las cosas que me faltan por hacer, aprender y recorrer. Me tiene molida, lo admito. No da tregua ni en sueños.

Pero a pesar de todo, sé que es sólo eso: una lista de situaciones todas vencibles.  Y que todos los imposibles que nombra son posibles. Aunque estoy abrumada, lo haré.

Tengo miedo, mucho. Miedo de no ser capaz, miedo de estar equivocada, miedo de defraudar y defraudarme. Miedo de no poder cambiar mi situación de vida.

Más como me digo muchas veces, mi única opción es ser fuerte. No hay cabida a nada más.

Comparte tus miedos conmigo. Vamos a apoyarnos que la unión hace la fuerza.

 

 

 

 

LO QUIERO TODO. LO QUIERO YA.

O lo que es lo mismo: “Cuando las ganas de conseguir todo rápido nos puede”.

Como a muchos, ese es uno de mis tantos temas. La desesperación por alcanzar aquello que tanto anhelamos. Eso que según nuestra mente, nos dará la sensación de plenitud y felicidad que ideamos como la perfecta.

Y es justamente esa ansia y ese desespero la que muchas veces no nos permite ver lo que tenemos ya dado. Lo que tenemos asumido (la salud, la familia, los amigos, techo en nuestra cabeza y ropa que vestir)

Desde hace unos meses para acá, he sido víctima en mis propias carnes de lo que es esa ansiedad que no te deja ver y combinada con el miedo, te puede paralizar.

Porque lamentablemente estamos en una época donde prima lo instantáneo y el “lo quiero ya y ahora” es nuestro pan de cada día. Olvidando que nada, pero ABSOLUTAMENTE NADA viene gratis en esta vida. Lo fácil, lo inmediato y lo regalado, no suele perdurar.

Esa está siendo mi gran lección. Porque desde hace ya unos meses que he tomado la decisión de que para cambiar lo que está mal en mi vida debo no sólo necesito trabajar en ello, sino que la paciencia es un elemento clave.

Deseo de corazón que tú que me lees, recuerdes y aprendas que eso que anhelas, sea lo que sea, requiere esfuerzo, trabajo y mucha paciencia.

Que recuerdes que “la desesperación es parte del fracaso”.

 

Escribo con ansiedad.

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No soy yo, es mi ansiedad. Ella es la que me conduce a entrar en este blog a vomitar todo cuanto me pesa por la cabeza y me abruma.

Ella es la que se empeña en conducirme a abrir una nueva pestaña para escribir. No soy yo, es ella. La que me dice “Escribe o mueres” porque tengo que desahogarme. Buscar una manera de sacar lo que te atormenta en cuerpo y alma.

Desde ayer la estoy viendo venir, me está haciendo asomo. Poco a poco. Despacio. Sin prisa, pero con pausa. Me dice que quiere venir y hacer conmigo una fiesta ” a lo grande” because YOLO (You only live once).

La ignoro, no la miro a los ojos, no la enfrento. Simplemente disimulo que no está poniéndome mensajes, susurrándome y tocando mi hombro esperando a que de la vuelta y la mire a los ojos. Que le diga todo lo que pienso de ella.

Maldita seas ansiedad, que sólo quieres estar conmigo. Parece que no sabes estar con otra que no sea yo. Buscas cuantas maneras posibles de llamar mi atención y alterarme para sacar todo de contexto y hacer que me monte películas mentales de esas que tanto te gustan crear… porque eres toda una viciosa de la creatividad hija de perra.

Te empeñas y afanas en hacerme sentir mal porque no quiero estar contigo. Estás obsesionada con vivir oprimiendo mi cabeza y mi mente, con subirte a mis espaldas y hacerme llorar de dolor y de agobio. No sé qué he hecho para merecerte, pero ahí estás. Queriéndome hacer tuya a la mala. Como el acosador que quiere dominar a su víctima.

De verdad te pregunto: ¿Acaso no te irás de mi vida? ¿De verdad tengo que compartir contigo todos y cada uno de los días que me quedan en este mundo? ¿No piensas darme banda? ¿Qué tengo que hacer para que te calles, me sueltes y me dejes? ¿No sabes tú lo terrible que resulta aparentar estar bien cuando por dentro sientes que estás ahogada? ¿Cómo puedes hacerlo?

Me haces dudar de CADA PASO Y PENSAMIENTO. De CADA DECISIÓN. Estás en TODO cuanto hago y no hago. De todo cuanto quiero, anhelo… ¿No te gustaría hacer las paces? O por lo menos dime qué te he hecho para que aparezcas en mi vida.

¿Será que tu presencia en mi es un llamado de atención? Es lo que pienso. Todo en cuanto estás es una situación en la que tengo asuntos que resolver… Todos los “debo” y “tengo” de mi vida hacen que despiertes. Todo en cuanto pienso, apareces… Ansiedad, necesito un poco de aire para resolver y gestionar. Échate a un lado para así poder ver el panorama completo de todo. Por favor.

 

¿Por dónde empiezo? Un arroz con mango a modo de desahogo.

¿Por dónde empezar cuando te sientes un poco abrumada con todo? llevo una lucha mental donde mi yo interno lucha conmigo. Donde quiere sabotearme y hacerme sentir débil. Arrastro un mar de confusiones, de emociones y sentimientos, negativos y positivos, que me harán explotar la cabeza.

Estoy cansada de sentirme abrumada. Por momentos siento que puedo con todo, por otros momentos siento que no. No entiendo porqué no hago las cosas que debería de hacer y continúo haciendo las que debo de parar.

Me siento culpable si no estoy estudiando o trabajando con el cliente de prueba del proyecto y cuando estoy en eso, sólo vivo pensando en que no lograré hacerlo, que es demasiado para mi, que todo será un fracaso y una pérdida de dinero y de trabajo. Así no se puede estar.

Estoy enojada. Muy enojada conmigo. Con todo lo que hago y no hago. Tengo ganas de llorar, de sacarme todo de adentro, de vaciar la mochila que me está hundiendo con tanto peso.

Estoy en un limbo emocional, en una montaña rusa de confusiones, rabia, enojo y frustración. ¿Me estaré volviendo loca? ¿Hay algo malo conmigo? Un rato estoy bien, otro estoy mal, luego estoy enojada y al final… triste.

Por otro lado, éste curso me está llevando a hacer un análisis introspectivo BIEN FUERTE Y DOLOROSO. Tengo que definir mis fortalezas, mis virtudes, mis debilidades y mis oportunidades. Hacerme el FODA de toda la vida y trazar una hoja de ruta.

También me está enseñando que tengo que aprender a organizarme y planificar lo que voy a realizar todos los días y enfocar mis energías en eso nada más. Dejar de estar buscando con quién salir y simplemente salir yo, sola y tranquila. Esa insistencia de “hoy salimos?”, “nos vemos el sábado?”, “cuándo quedamos” me tienen BASTANTE HARTA Y ENCOJONADA. No quiero estar con una agenda social petada y sintiéndome obligada a verme con tíos. Que no es que no quiera salir, pero quiero hacerlo cuando YO QUIERA y que no me estén agobiando.

Ahora no me apetece estar teniendo citas todos los días. No sé ni por qué me metí en esa app de citas (bueno, si. Lo sé…)

Hoy por primera vez en mucho tiempo, sentí la necesidad y la urgencia de escribir, de vomitar todo el malestar que tengo, porque siento que si lo verbalizo voy a explotar como una bomba llena de mierda.

Lo otro que me tiene así se llama Daniel López. Igual como cuando terminó conmigo la primera vez, ahora está “buscándome el lao” desde que me ve superándome… ESTO A QUÉ COÑO VIENE? Entiendo que no es que estemos como perros y gatos, pero de ahí a estar con un cariño y un montón de atenciones como si fuéramos parejas, de estar besándome cada rato… WTF? Es como si quisiera ganarme de nuevo, y yo ni de coña vuelvo a someterme a ese chiquishow de esa inestabilidad suya de “ni contigo, ni sin ti” o su “juntos, pero no revueltos”. ES QUE NO.

Por eso es que necesito sacar este proyecto de “adopta un copywriter” adelante. Porque quiero ganar la estabilidad necesaria para poder mudarme tranquila y sin miedos a pasar trabajos o de poderse, mudarme sola, adoptar mis gatos como quiero y estar tranquila. Establecer mi propia nueva ruta y sentirme…tranquila. Conmigo y con todo.